Conocí a Benedetti en muchas circunstancias.
La primera, cuando mi papá descubrió uno de sus libros emblema: La Tregua. Mi papá también estaba en proceso de jubilación y contando los días para hacerlo, como Martín Santomé. Varias veces nos leyó pasajes de ese diario novelado. Algo había en aquel escritor que atraía.
Más tarde lo encontré en un piso. Sí, de esos que tienden libros en el suelo y uno los descubre. Así contacté con mi primer Benedetti, en ese caso con El cumpleaños de Juan