Antes de las vacaciones de Semana Santa, un jovencito de sexto de primaria fue golpeado por 19 de sus compañeros y compañeras.
No era la primera vez. Los maltratos fueron contantes durante un tiempo y desencadenaron en una violencia que puede calificarse de extrema.
Al regresar a clases después de la contingencia, el alumno de sexto grado, fue aventado por su maestra de inglés.
Parte de esta historia termina cuando el niño es expulsado del colegio por “indisciplinado”.
Para que un evento de esta naturaleza tenga efecto en Epicentro Informativo, es necesario que se haga la denuncia correspondiente ante las autoridades, para dar certeza de lo sucedido. Así fue. Los padres acudieron a la Procuraduría General de Justicia, a la Secretaría de Educación Pública y a la Comisión de los Derechos Humanos, todas esas dependencias en Jalisco.
La respuesta a los padres fueron largas y largas. Tampoco hubo una acción expedita de las autoridades de la escuela, el Instituto Tepeyac.
La madre del niño dio su testimonio en Epicentro Informativo: “estuvo a punto de ser estrangulado por uno de sus compañeros, pateado por hombres y mujeres”.
Este es un típico caso de bullying, término genérico en inglés que tiene que ver con el acoso, hostigamiento y violencia en las escuelas.
Esta misma semana, en otro caso semejante, un grupo de estudiantes de la Prepa 5 cometieron un acto vandálico que desencadenó en la quema de un automóvil. En este caso tampoco fueron remitidos a ninguna instancia legal por tratarse de menores.
La madre del agredido en el Instituto Tepeyac, señala: “las maestras del niño lo expulsaron”.
Que 19 personas, entre hombres y mujeres, golpeen físicamente a un jovencito de sexto de primaria no es delito para ninguna ley en Jalisco.
Si bien hay leyes federales que previenen casos para estas agresiones, aquí en nuestra comunidad no hay algo que lo contemple y nada para que haya un interés en resolverlo.
La madre concluyó su testimonio en Epicentro Informativo con un mensaje de su hijo: “no quiero un México con violencia”.
Aunque hubo intenciones para que el niño regresara a clases, las condiciones no eran lo suficientemente seguras para este jovencito de 9.3 de promedio escolar y con 10 en conducta.
Detrás de esto hay otras 19 historias de los agresores. Lo que hay entre sus familias, sus padres y desde luego, con las propias maestras del Instituto Tepeyac que no sólo fueron omisas, sino cómplices y partícipes.
Si uno revisa la página de Internet del Instituto Tepeyac en Guadalajara dice: “El IT Campus Guadalajara contrató un servicio de seguridad privada las 24 horas del día, con oficiales bien capacitados para brindar la seguridad”.
El documento de lo que se ofrece en esa escuela también aclara: “Contamos con personal profesional en psicología que atiende casos de indisciplina, bajo rendimiento, desadaptación, desintegración, etc. con el propósito de hacer de nuestros alumnos personas con gran seguridad en sí mismos”.
Los casos de bullying son cada vez más comunes y forman parte de las características del trato que hay entre compañeros. Durante 2008, el Instituto de Salud Mental de la Secretaría de Salud Jalisco atendió a 210 niños y niñas de entre 12 y 14 años que estuvieron envueltos en este fenómeno social.
Con autoridades permisivas e incompetentes, con escuelas que protegen la violencia y con víctimas que terminan como victimarios, esta historia refleja mucho de lo que sucede ahora en otros lugares de educación básica.
La entrevista completa puede consultarse en www.epicentroinformativo.com