El papel de las oficinas de Derechos Humanos ha quedado siempre como el lugar donde se defiende a los delincuentes. Yo trabajé en un programa de radio de la oficina de Derechos Humanos del D.F. de 1995 a 1997 y desde siempre fue un reto demostrar que no es ese el propósito. Han pasado muchos años y aún prevalece la idea en la mayoría de las personas.
Combatir el crimen organizado y además respetar los Derechos Humanos suena complicarse la existencia porque sabemos que los delincuentes no se