El periodismo que defiendo se basa en tener muy claro que es un trabajo donde deber haber ética, responsabilidad social y que su esencia es compartir.
De todas las definiciones de noticia, una de las más claras, aunque la cita no es textual y no sé de quién es, señala que es aquello que alguien no quiere que se sepa.
Todo eso viene a cuento por lo que es el periodismo social. Ese periodismo social se basa en la empatía, en ponerse en lugar de la gente y que ese hecho, trascienda más allá de un comentario, un aviso, una nota o una queja.
Comentarios realizados en este espacio de Conciencia Pública, han pasado al terreno social.
Uno, publicado en el número 4, titulado “Trafico de Niños en Jalisco” y otro en el número 10, sobre bullying, “Violencia escolar”.
En el primer caso, se da cuenta de irregularidades en el Consejo Estatal de la Familia, dependiente del DIF Jalisco. En el texto se remite a situaciones donde este organismo, supuestamente ciudadano, tiene la facultad de decidir si un padre es apto o no, y con ello se da el privilegio de hasta quitar patria potestad.
El tema ha motivado quejas ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y al momento de la publicación se mencionó la cifra de 18. Meses después la cantidad aumento a 176.
Ante diversas denuncias en medios y ante autoridades, el presidente de la Comisión de Desarrollo Humano en el Congreso local, Abel Salgado Peña, afirma que solicitarán a la secretaria Técnica del Consejo Estatal de Familia, Claudia Corona, un informe pormenorizado de lo que ocurre en la dependencia, luego de que padres de familia denunciaron presuntas irregularidades cometidas por el Consejo Estatal de Familia, al ocultar información a los padres o tutores, de la situación que guardan sus hijos, una vez que son puestos bajo resguardo.
Al respecto, una asociación civil, ya organizada con el nombre de Carreolas Vacías, ha manifestado la situación y está dispuesto hasta las últimas consecuencias.
Sobre bullying, violencia en escuelas, donde se contó el caso de un niño que fue golpeado por 18 de sus compañeros, siendo el agredido el expulsado del Colegio Tepeyac, recibí muchos comentarios que indican que éste no es un caso aislado.
Aquí, la mamá del niño, Refugio Ruiz (de cuya historia hay una ampliación con el reportaje de Marianela Manríquez en la edición 20 de Conciencia Pública) ha creado ya la Asociación Jalisciense de Padres de Familia en contra de la Violencia y el Acoso Escolar en la Educación Básica, A. C. (ASJAPAVA), donde la diputada local Gloria Ruth Rojas está trabajando para las iniciativas de reformas a la Ley de Educación.
Posiblemente de ahí no pasen las intenciones de estos diputados, más que nos enteramos de su baja calificación en eficiencia pero su alta capacidad para darse sueldos, en un análisis de Desarrollo Humano por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo.
Pero hay que resaltar la lucha de quienes van contra las reglas de instituciones que no cumplen sus cometidos.
En el periodismo no sólo basta la queja sino es fundamental la denuncia formal y oficial.
En estos casos, pese a las trabas, burocracias, amenazas, desconsuelos, apatías, hay serios intentos porque sus problemas no queden sólo en el archivo o el anecdotario periodístico.
Siempre he dicho que mientras crea que un reportaje pueda cambiar al mundo, esto del periodismo tiene sentido, pese a que los espacios se cierran cada vez más y donde la expresión libre está sujeta a la ley de facturación.