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David Guerrero
jueves, 29 de octubre de 2009 - 02:28 p.m.

Yo siempre le dije David y sobre todo, le tenía admiración. Me caía bien por desparpajado, aunque no siempre estábamos de acuerdo.

Lo conocí (aunque ya sabía de él) cuando entré a la Universidad de Guadalajara como director de Información. Él en ese entonces era director de la Red de Radio Universidad. Venía de dirigir la estación de Lagos de Moreno y compartimos juntas, reuniones, programas, encuentros, desencuentros, polémicas, discusiones, tanto en el piso 6 como en el piso 12, que era su territorio, del edificio administrativo de la UdeG.

Lo mejor de todo que viví con él fue en una fiesta tipo posada que organizó en el salón Veracruz en diciembre de 2007. Platicamos, bebimos y lo vi bailar. Ahí conocí a Frida, su esposa.

Aunque no estaba muy satisfecho que yo estuviera al frente del noticiero de Radio Universidad de 6 a 9 de la mañana, poco tiempo después fue él quien promovió que el programa se enlazara a toda la red desde temprano. Eso siempre se lo agradecí.

Fue él, yo recién entrado, quien me dijo que todas las ganas que tenía y todos mis planes, eran demasiado soñadores. Palabras más, palabras menos, con su clásica voz envidiable, me comentó que “aquí –se refería a Radio Universidad- las cosas se hacen de otra manera”.

Yo no quise quitarme las ganas, pero tenía razón.

La primera transmisión juntos fue en el Teatro Diana en la presentación de Carlos Briseño como rector General. Era la primera vez que convivíamos en una cabina improvisada y me dio una palmada. Me calmó.

Después hicimos otras transmisiones y frecuentemente participaba en el noticiero con comentarios.

Vivimos juntos todo el proceso de quiebre de Carlos Briseño y en la última transmisión, en donde se le destituyó como rector General, David prefirió ausentarse.

Me consta, porque lo viví, que gente cercana a él, que promovió y ayudó, lo traicionó. Seguramente algunos de ellos estarán velándolo. Por eso no voy a la ceremonia porque no compartiría ver esa hipocresía.

Me consta, porque lo viví, que el director general de Medios, Rogelio Campos, lo ninguneó y degradó.

Por eso me duele esta declaración que leo en Mural: "Es una pérdida lamentable, la vida laboral -toda- de David Guerrero está ligada a Radio Universidad", declaró el director de medios de la Universidad de Guadalajara, Rogelio Campos”.

Fue Campos quien lo sacó de la jugada, quien lo denigró públicamente, quien pactó con él para humillarlo por culpa del maldito dinero.

La última vez que supe de él hablamos por teléfono. Hace ya casi un año. Quedamos en que colaboraría en Epicentro Informativo. No se hizo, pero no fue por él o por mí.

Me da gusto que sea una de las notas más leídas de hoy. Me da gusto ver cómo la gente se expresa de él. Me da gusto que el mundo cultural tapatío, del que él forma parte, lo aclame y espero le rinda homenaje.

Me da coraje que se utilice su nombre y su personalidad para que unos se paren el cuello sin reconocer todo el daño que le hicieron.

Cuando a alguien como David lo silencias, es como irlo matando poco a poco.

Muchos de los que vivimos esa época de terrorismo en los medios saben de lo que hablo. Lástima que sean impunes.

Tenías razón David, no se pudo, pero lo que se pudo, lo hicimos bien.

Sigue echando rollo allá arriba, nadie más te volverá a callar.

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