En abril de 2008, con toda la pompa, desparpajo y hasta despilfarro, en un restaurante de La Barca, el entonces Rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño, celebró su cumpleaños 49. Habíamos cientos en el festín y una mesa principal donde convivían alegremente los de las bancas de adelante, incluyendo al Gobernador Emilio González, funcionarios universitarios, un periodista de la tele, entre otros. Por ahí circulando, mas en el anonimato que en el protagonismo, circulaba