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El que calla, otorga
martes, 01 de junio de 2010 - 02:02 p.m.

Es de mal gusto golpear el pesebre y más si se trata de un lugar como Televisa que me dio mis primeras oportunidades periodísticas en televisión y radio y donde trabajé 23 años y conocí gente de valía.

La decisión de no mencionar el Caso Diego, como Televisa mismo lo tituló en su especial del sábado, puede interpretarse como una opción editorial.

Si fuese así, sería el primero en respetar por qué lo que hace, como yo pido respeto del lugar donde laboro.

Habría polémica sobre si esa determinación se hubiera empleado para casos como Cabañas o Paulette.

El criterio de seguridad tendría que ser parejo. En la situación de Cabañas, el que le disparó anda libre y cubrir con lujo de detalles dónde está, sería una interpretación de invitar a que el JJ o quien sea, termine lo que no pudo hacer en aquel baño.

Sobre Paulette, la misma Televisa se encargó de darnos una cobertura de horas que permitió que juzgáramos a la mamá por no llorar o ponerle los cuernos a su esposo.

Puede ser que de esas lecciones aprendieron y así pusieran un alto al tema Diego, aunque en el juego de fut del sábado insistieron que uno viera su programa especial.

Pero, como defiendo, Televisa tiene el derecho de hacer de su contenido lo que quiera, en el buen sentido del término y con pleno respeto de su libertad de expresión.

En otros tiempos, sé porque los viví, se hubiera interrumpido la interesante programación del Canal de las Estrellas (como ejemplo el programa Muévete) para dar un corte informativo. El personaje lo ameritaba. Pero, re insisto, Televisa tiene su propia dirección editorial, como cualquier otro medio, incluido Ocho TV donde estoy diario de 7 a 9 de la mañana, y como la tiene Epicentro Informativo por interneTV, de 9:30 a 11, donde ahí el que manda soy yo.

Algún día tendremos que reflexionar sobre ciertos criterios en nuestros medios, ya que en el verdadero fondo de las cosas, el chiste es ser el primero: López Dóriga lo dijo ese sábado “fuimos los primeros en informar de la desaparición”.

En ese juego de ser el primero, hemos caído en excesos como medios.

La jugada sigue siendo la misma: ser el primero en decir qué pasó con Diego, sea cual sea el desenlace.

Si Televisa se sale de ese juego, tan respetable, como he dicho mil veces.

Pero con un presidente Calderón que dice en Madrid que tenemos una economía vigorosa o con un gobernador en Jalisco que inaugura una obrita de mil millones de dólares mientras el mundo alrededor se desmorona, qué podemos esperar los medios si la fuente de la credibilidad dice mentiras o al menos oculta verdades.

El afán de Calderón de comparar la situación del país con otros puede volverse en su contra. Los otros pueden decir que ningún país como México en migración ilegal, narcotráfico, corrupción, asesinato de mujeres y piratería.

Le hace más daño al país –como medio- recetarnos esas declaraciones sin sustento, que callar las entrañas del caso Diego.

Daña más al cerebro ver al gobernador de Jalisco expresarse como lo hizo de Herbert Taylor, calificándolo casi de Santo Patrono de Jalisco, que poner en la mesa una discusión sobre qué pasó con el tema Diego.

Pero cada quien su rollo.

Y si es su decisión, vuelvo a lo mismo, se respeta.

Pero si atrás de eso hay algo más, eso sí es de cuidado.

Por lo pronto, el gobierno de Calderón debe deslindarse –como bien e inteligentemente lo hizo el EPR- que haya influido u ordenado a Televisa poner pausa hasta el final de la historia de Diego.

Es como si dijera que para evitar que la gente se enoje en el Mundial, sólo se va a dar el resultado al terminar los partidos.

Como sea, si la orden viene de la Presidencia para evitar aquello de la mala percepción, para que Calderón no vea manifestaciones en su contra en el extranjero, para que no lo increpen por Cassez o el finlandés asesinado en Oaxaca, para que llegue sin estorbos a Washington, entonces sí estaríamos frente a un gran peligro.

Con o sin medios, nadie nos quita los chavos muertos en la masacre de Torreón (y no hablo de futbol), ni el misterio de Diego, ni los 30 y tantos ejecutados en Juárez este fin de semana.

Honor a los Twitteros y Facebookeros. ¿Qué sería de nosotros si estos inventos los hubiéramos tenido cuando se cayó el sistema o cuando mataron a Colosio o el error de diciembre? Verdaderos peligros y desajustes, donde Televisa no se rajó y, me consta porque ahí estaba, fuimos los primeros en informar, que aunque no se quiera, es el sentir y hacer del periodista.

Ocho TV noticias y Epicentro Informativo seguiremos informando de Diego y lo demás.

Vea nuestras opciones.

El que calla, otorga. Nosotros, no.

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