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jueves, 24 de junio de 2010 - 02:42 p.m.
El 12 de febrero de 2010 se reportó que por mayoría del PRI, el Ayuntamiento de Guadalajara aprobó entregar en concesión el servicio de cementerio público y criptario a favor de la Iglesia de Dios Vivo, Columna de Apoyo de la Verdad La Luz del Mundo, sobre el terreno que ocupa el subsuelo de su templo ubicado en La Hermosa Provincia.
La iniciativa fue presentada por la regidora Leticia Hernández Rangel, miembro de la Luz del Mundo.
Hasta esta semana, la regidora presidió la comisión edilicia de Derechos Humanos y Equidad de Género. Además, es vocal de la de Desarrollo Social, Humano y Participación Ciudadana, así como de Justicia, Obras Públicas, Seguridad Ciudadana y Prevención Social y la de Deportes y Atención a la Juventud.
Muchas responsabilidades para quien prácticamente no tiene experiencia alguna como servidora pública. Por todas estas labores, esta regidora del PRI (como todos los regidores) recibió en mayo –según la complicada página de transparencia de Guadalajara-, 52 mil 946.50 pesos a la quincena, es decir, 105 mil 893 pesos en total.
El 20 de mayo Enrique Rincón Rincón causó baja como jefe de Departamento “C” en la Dirección de Sistemas, de Guadalajara, donde percibía un sueldo mensual bruto de 23 mil 194 pesos. Este personaje es el esposo de Leticia.
Así que sin querer queriendo, la pareja se llevaba un buen monto.
Pero Leticia no fue motivo de críticas ni por el negocio que avaló para la Luz del Mundo (ya que enterrar muertos deja dinero) ni por su nepotismo. Fue ella quien culpó a las mujeres de que las golpeara su pareja.
Unos días antes de que la entrevistara en noticiero OchoTV de Telecable, me hablaron de ella como alguien que proponía que los hombres golpeadores recibieran terapia y no sólo castigo, lo que me pareció interesante.
Se concretó y agendó la entrevista para el programa de televisión que conduzco de lunes a viernes de 7 a 9 de la mañana.
Pero un día antes, la regidora ofreció una especie de conferencia de prensa donde señaló que por la presión que ejercen las mujeres sobre sus maridos, estos prefieren “irse a los vicios”.
Según datos de 2007, La Procuraduría Social de la Familia informó que en el primer semestre se recibieron 529 denuncias de violencia intrafamiliar, de las que el 42 por ciento corresponde a maltrato de menores y el resto a mujeres.
De acuerdo DIF municipal de Guadalajara, aumentó la violencia en nuestras propias casas en un 25 por ciento. Es decir, en una de cada cuatro familias.
Con esos datos y la iniciativa de darle terapia a los golpeadores, la regidora Leticia no supo explicar o no le entendí en la entrevista de más de 14 minutos, por qué considera que la mujer es responsable que la golpeen.
El argumento adquiere mayor relevancia dada su condición de presidente de la comisión de equidad de género.
Esa entrevista y otras, así como las notas del tema, generaron comentarios sobre todo en Facebook, donde inclusive se creó la página Exigimos la Renuncia de la Regidora"Leticia Hernández Rangel".
Ahí mismo, en el Facebook de Aristóteles Sandoval, se pidió una explicación al presidente municipal sobre el tema y después de negarse a comentar, a raíz de la renuncia de la regidora a la comisión, escribió:
“Bueno, te comento que la regidora pidió ser removida de esta comisión edilicia, luego de que los regidores panistas pidieran también la renuncia de esta regidora como presidenta de esta comisión. Esta comisión será ahora presidida por la regidora Gloria Judith Rojas Maldonado. Un abrazo”. Es decir, se lava las manos y le echa la bolita a los panistas.
Esa regidora, conocida como la Barbie, también en Facebook, había pedido dar “vuelta a la hija” a la polémica generada por las declaraciones de Leticia Hernández.
Para justificar la renuncia a esa comisión de equidad de género, Aristóteles dijo: aunque la declaración de la regidora fue desafortunada, no es el sentir de ella: “No piensa así". Dicho de otra manera, esta regidora no sabe decir lo que piensa. O sea, no piensa cuando habla, según el presidente municipal de Guadalajara.
Decir que por presionar a los hombres pidiéndoles más gasto, las mujeres hacen que estos “se vayan a los vicios” es una de las declaraciones más absurdas que he oído de una mujer con un cargo público.
Que renunciara era lógico y justo, pero que Aristóteles haya mantenido una postura de silencio y que al final guiara la balanza a una decisión del PAN, se interpreta como que no quiso darse la responsabilidad.
Si es así, entonces habría que remitirnos al primer párrafo. Al negocio de la concesión de un cementerio, sin explicación alguna en un estado que constitucionalmente es laico. Es ahí donde está la verdadera Luz de Leticia.
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