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lunes, 27 de septiembre de 2010 - 10:01 p.m.
De todo lo del famoso Bicentenario, me llamó la atención este fragmento de la supuesta arenga que pronunció Hidalgo aquella mañana del 16 de septiembre de 1810: sin Patria ni libertad estaremos siempre a mucha distancia de la verdadera felicidad.
A reserva de su veracidad-que no dudo-, la frase encierra el verdadero sentir de una lucha por salir adelante. Que mejor objetivo para una misión como esa (que en el caso del Cura de Dolores fue suicida) que buscar el mayor bienestar.
Me gustaría hacer mil copias y regalársela a todos los funcionarios públicos de los niveles de decisión para que entiendan que conforme pasan los años sus decisiones rayan en el cinismo.
Guadalajara y todo Jalisco no tienen nada qué presumir en torno al Bicentenario que pasó sin pena ni gloria, sin un plan elaborado, sin una inversión y sin una obra. Como en el caso federal, lo mejor de la fecha que sólo ocurre una vez en 200 años, fue la obra del puente…el puente vacacional, que muchos de esos políticos pudieron disfrutar.
Antes de todo ello, el gobernador Emilio González y el presidente municipal Aristóteles Sandoval, anunciaron un viaje a Atlanta para conocer la maravilla andante de un tren que levita o algo así.
No es para menos. Su área metropolitana, cuyo nombre oficial es Atlanta-Sandy Springs-Marietta, GA MSA (conocida comúnmente como Atlanta Metropolitana), es la novena por población de Estados Unidos, con aproximadamente 5.5 millones de habitantes.
Pero, ¡oh sorprise!, como dirían por allá, resulta que el tal transporte no existe, no circula, no funciona y no hay un plan para que aplique en un futuro inmediato.
Haga de cuenta que cuenta que va a una agencia a comprar un auto y lo que enseñan es una foto, un video y le regalan una versión de juguete. ¿Lo compraría?
A su regreso ninguno de los dos admitió el fracaso del viaje y sí en cambio hicieron movimientos: Emilio González enfatizó su guerra contra la Universidad de Guadalajara y Aristóteles se ensañó con una deuda de mil cien millones, que hace de Guadalajara el municipio más endeudado del país.
La táctica es distraer para golpear por atrás y hasta donde sé, eso se parece más a la cobardía que a la felicidad.
Lo que parece que sí resultó fue que la relación de ambos funcionarios se consolidó y prueba de ello es que en la semana de festejos patrios se organizó una comida con el ejecutivo estatal.
Y por eso ya es hora que los demás nos encarguemos de lo que ellos no pueden, porque sus intereses ya no nos coinciden a nosotros.
Nuestros problemas municipales y estatales no se arreglan con tortas ahogadas gigantes o viajes al estilo de los Supersónicos. Al menos yo, dejé de ver caricaturas hace muchos años.
Por eso he insistido en legalizar nuestra dignidad. En que es momento que se solucionen aquellos incidentes que de tan comunes se hacen normales: educación a la baja, inseguridad a la alza, baches, falta de servicios, desempleo, desigualdad, violencia, pobreza, marginalidad, informalidad.
Ya me está cayendo gordo que nos distraigan con guerritas mediáticas, con divisiones extremas, con sueños de grandeza.
Es momento de decir ¡Ya me toca!
La verdadera esencia no está en un mejor transporte, sino en una inmovilidad social y política. Quien no se mueve, no avanza y así estamos desde hace tiempo.
Sobre ese tema y otros daré una plática el miércoles 22 de septiembre, en el Salón Hotel Mesón Ejecutivo, en Avenida México 2747, casi esquina con López Mateos, de 5 a 7 de la tarde, en búsqueda de una reactivación con inteligencia interactiva.
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