Hay tres formas de negociar: con una pistola en la mesa, con un maletín lleno de dinero o por convencimiento.
Los recientes indicadores internacionales que señalan a México como “más corrupto, menos transparente y menos democrático” que hace diez años, harían suponer que la segunda forma es la que todos se saben. Pero no.
Y no, porque nada se mueve.
El autoritarismo al estilo vaquero de “por mis pistolas” ya no es tan popular en el mundo político y la tercera, prácticamente está en vías de
|