Inmovilidad movida
jueves, 28 de octubre de 2010 - 01:51 p.m.

Hay tres formas de negociar: con una pistola en la mesa, con un maletín lleno de dinero o por convencimiento.

Los recientes indicadores internacionales que señalan a México como “más corrupto, menos transparente y menos democrático” que hace diez años, harían suponer que la segunda forma es la que todos se saben. Pero no.

Y no, porque nada se mueve.

El autoritarismo al estilo vaquero de “por mis pistolas” ya no es tan popular en el mundo político y la tercera, prácticamente está en vías de extinción. Ni se argumenta, ni se dialoga, ni se busca acordar.

El gobierno de Jalisco debe leer los periódicos porque el triunfo del Tren Ligero sobre el Macrobús estaba más cantado que Las Mañanitas. Conciencia Pública 80 circuló el domingo por la Internet y el lunes en la versión impresa, que “Guadalajara y Zapopan dirán no a la línea 2 del Macrobús”. Para más señas, está en primera plana. Si no leen, vean la tele. El martes 26 de octubre, en Central Noticias, el periodista Gabriel Ibarra afirmó que ganaría el Tren Ligero, y no era cuestión ni de pronósticos ni de convocar el alma del Pulpo Paul.

La irresponsabilidad que pregona el gobierno de Emilio González contra los presidentes ligeros (Guadalajara-Zapopan-Tlaquepaque) se revierte: si casi todos sabían que ganaría en trenecito ¿por qué no lo resolvieron?

Pero hace más de un año, esta casa periodística, produjo la revista Conciencia Digital. Aquella primera edición tituló Choque de Intereses y de ahí este texto:

“Abordar el transporte público en Guadalajara es un deporte extremo donde corre peligro la vida. Aunque las autoridades intentan que las cifras bajen, los resultados dictan lo contrario: En los primeros meses de 2008, 34 fallecimientos, en comparación con los 33 de 2007; mientras que el número de lesionados también se incrementó: 685 personas con lesiones de leves a graves. En el mismo periodo de 2007, se apoyó a 634 heridos. En años previos las víctimas fueron mayores”.

La misma publicación cibernética apuntaba hace más un año: “este proyecto nació enano, la situación económica del país, no está para esto, no se puede endeudar a Jalisco por 17 años quitándole el 10 por ciento de su presupuesto para pagar esta deuda…”.

Las administraciones pasadas poco o nada hicieron para ampliar redes de transporte público en una zona metropolitana con más habitantes y más servicios.

Veinticuatro kilómetros de Tren Ligero suenan a muy poco para las necesidades.

La supuesta pérdida de casi mil millones de pesos del presupuesto etiquetado por el gobierno federal es el grito de auxilio.

Desde luego que detrás de este asunto hay miras para el 2012.

Pero los votos no se ganan con desplegados y anuncios, sería mejor para convencer que se arreglaran los camiones actuales, que se agilizaran las rutas, que se eviten accidentes, que haya una auténtica red de servicio. Y eso ya existe, no depende de subsidios y movería.

Pero si el gobierno de Jalisco opta por la represión, como en Tenacatita, o por lloriqueos telenoveleros, no nos vamos a mover.

La Línea 1, fue inaugurado el 1 de septiembre de 1989, la Línea 2, el 1 de julio de 1994

Tuvieron que pasar quince años para que pudiera usarse la opción del Macrobús.

Para Aristóteles la ruta está marcada: cimentar la Línea 3 es llevarlo más allá de Zapopan o Tlaquepaque, pero para eso debe cumplir.

El que logre sacar al buey de la barranca tendrá ventaja porque más años paralizados, ya no los vamos a aguantar.

Y se puede empezar por mejorar el actual Tren Ligero.

Como en los gallos, ya el Colorado le ganó al Giro.

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