No existe presupuesto ideal y en cada uno hay cuotas que pagar y negociaciones, cabildeos e intereses.
El presupuesto 2011 propuesto por el gobernador de Jalisco y el reasignado por el Congreso local, tiene una diferencia de mil nueve millones.
Una cantidad que no es nada comparándolo con otros casos semejantes.
Las reasignaciones sumarían con nuevas aportaciones, un poco más de 2.6 mil millones.
De estos, la pugna estaría en esencia en un poco menos de 800 millones de nuevos ingresos.
En concreto, estamos hablando de casi 67 mil millones.
Pero la amenaza del veto está firme y es aquí cuando uno se pregunta si este juego de “ejecutivo propone y legislativo dispone” se ha convertido en un juego sucio donde nadie gana, todos pierden y se muestra la intransigencia y falta de gobernabilidad.
No es de santos y demonios. Ambas partes tienen colmillo y cola que les pisen.
El verdadero mensaje del ejecutivo de Jalisco es que solo sus chicharrones truenan.
Gasta discrecionalmente, paga cuando quiere y jinetea hasta dinero proveniente de la administración federal.
Es una tiranía con visos de dictadura presupuestal.
En realidad a ninguna de las partes les jala eso de las políticas públicas, más bien hablamos de hacer negocio a costa de nosotros.
En en fondo o muy arriba, al gobernador de Jalisco le están gustando las confrontaciones.
O bien quiere demostrar que él es el que manda o le conviene que haya los estires y aflojes.
Hay quienes le compran eso.
Suena bien que el Ejecutivo maniate el poder del Congreso y de la UdeG.
El numerito de los diputados panistas de intentar romper la sesión y darse sus aires de grandeza (justo al estilo perredista que tanto critican los del PAN) es solamente un show que da ese color.
Tal vez lo que no aprendieron esos panistas es que acaban de perder las elecciones de Jalisco, justamente por gastar en lo que no deben.
No les ha caído el veinte que esas elocuencias de soberbia han hecho que la gente se les voltee.
Un verdadero político hace que pese a los desacuerdos, las cosas fluyan.
A Emilio González le ha salido la sangre dominadora al estilo Chávez de Venezuela, que tanto se quejan los mismos panistas.
Pasamos a otra dictadura, la de golpes de pecho y doble moral, que es más peligrosa que la que no se esconde en máscaras.
Y mientras eso sucede, crece la violencia, se caen los índices económicos y sociales.
Emilio ha partido Jalisco sin aportar.
Se ha hecho el enemigo de él mismo y sus intenciones no son ni sanas ni benéficas.
Nos espera otro año de nada.