Hay quienes hoy defenderían una acción militarizada y cruenta contra cualquier grupo narco.
Una especia de matanza con el objetivo de ya terminar con esta guerra de calderón que ya lleva cuatro años y que en lugar de terminar, crece.
Hay otros que optarían por una negociación (arriba o debajo de la mesa) donde cada quien asuma su rol y –ahora sí- los narcos o criminales se maten entre ellos.
El tema base de reorientar las políticas públicas e invertir en desarrollo humano, como que no consta en actas de quienes nos pretenden gobernar.
Pero mientras los ciudadanos jugamos a la ruleta rusa con la esperanza que no nos toque una bala perdida, el gobierno en sus diferentes caras y dobles morales,nos da la trastada de entretenernos.
Ahora el tema es el tortillazo.
Que si suben o no el kilo y la enérgica protesta de la secretaría de Economía y la rendición de molineros y tortilleros para irse a 12 pesos, suena a un buen teatro montado.
Tú haces como que quieres y yo hago como que me enojo, y todos felices.
Quienes veían la vieja serie Starsky y Hutch, recordarán que ellos asumían los roles de el bueno o el malo, según el criminal a perseguir (casi siempre corriendo).
Entonces, según el guión, uno acaba por agradecerle al gobierno por ser tan bueno y defendernos de los malvados tortilleros.
Solo apuntalar que ese mismo gobierno ha subido el precio del kilo de 6 a 11 pesos, aunque –quién sabe dónde- el precio oficial no llega ni a diez pesos.
Volvemos a la guerra mediática y al afán de Calderón de ser el héroe de la película.
Hoy martes 14 de diciembre de 2010, sabemos que el ataque a La Familia estaba más anunciado que el Teletón (entre la población) y que tanto arguende solo fue para espantarnos.
La Familia transita entre ser guerrilla, insurgencia, y según la nota que aparece esta semana en Proceso, hasta tiene señas de Guerra Santa.
Hay rastros de esa organización que simulan preceptos de sandinistas, de la OLP, la ETA, las FARC, y otras tantas.
Si hacemos cuentas y recordatorios, la guerra de Calderón tuvo como primer frente, precisamente, Michoacán. Ahí empezó esta negra historia y de ahí una serie de acciones, casi siempre desafortunadas.
El michoacanazo contra presidentes municipales de Tierra Caliente es un claro ejemplo de ese divorcio que hay entre la ley por las buenas y la ley por las malas.
La muerte de un bebé y su madre adolescente es una muestra de la inoperancia.
La Familia, como ya se reportó en Epicentro Informativo, ya amenazó al propio Calderón y cada día que pasa se fortalece.
Esta organización en realidad es la que controla gobiernos, economía, empleos, seguridad.
De ahí la defensa en las manifestaciones.
No hay peor soledad que la de estar a solas en grupo.
Calderón se ve con menos apoyos: ni Ejército ni Armada están ya tan dispuestos para entrarle al toro sin capote.
La misma intervención en Michoacán suena a ponernos en la mesa a un Genaro García Luna como el responsable del mítico mando único.
Así, justificar su presencia.
Los recientes reportes señalan que sí ha habido intentos de negociación de Calderón con grupos delictivos.
Con la propia Familia, a pesar del discurso que no se negocia con ellos y los demás.
Calderón pone en su mesa las cartas de su mundo verde, la superación de la crisis, las bases para su candidato (o candidata, si hacemos caso a que se empuja a Margarita Zavala –su esposa-) y su afán de guerrear.
Pero la misma CEPAL lo dice: la crisis en México no fue para tanto pero su resultado en empleo ha sido “pausado”, o sea lento para los cuates.
Termina el 2010 con más muertos que hace cuatro, tres, dos, un año; termina el 2010 sin repunte económico ni mejora en índices. termina el 2010 con el terreno puesto para entretenernos el próximo 2011 con guerras sucias.
La enlodada al gobierno de Guadalajara es un primer esbozo de lo que nos depara el futuro.
El peor error es que nos detengamos en ese lodo y nos entretengan con sus maniobras.
Ya es hora de hacer cuentas y pedir rescate.
No hay peor cómplice que el silencio.