"Pinky, ¿Estás pensando lo mismo que yo?"
Justo cuando WikiLeaks sacaba a relucir las inconsistencias de la guerra de Calderrón ¡pum! vino lo del tortillazo, la amenaza, el amago, el supuesto control. Todos quietos.
El pleno pleito Televisa vs. Proceso y el desnude de acciones contra el llamado crimen organizado ¡pum! vino el presunto asesinato del Chayo, miembro de la cúpula de la Familia Michoacana. Tema que ya se le olvidó a la PGR, por cierto, que no estaba tan segura que el muerto sea el muerto.
Cuando llega explosión en Texmelucan, con los muertos, heridos, desaparecidos, desplazados, damnificados y sobre todo que pone de manifiesto, una vez más, las deficiencias de Pemex ¡pum! se anuncia la liberación de Diego.
No se explica por qué la barba Maximiliano y el cabello recortado y las cejas teñidas de negro y no se sabe por qué si se pagó la última parte del rescate de 30 millones de dólares el 10 de diciembre, se le libera el 20. Y daría certeza a aquella primera plana de El Universal el sábado 11 de diciembre con Diego Libre, que fue desmentido.
O este gobierno federal tiene mucha suerte para se nos olviden los temas o detrás de todo eso hay un manejo mediático al estilo de los estados fascistas.
Entiendo que las casualidades en política son menos probables que sacarse el Melate, pero también parto de la premisa que para hacer todo ello, se requiere de una orquestación propia de un a mente brillante, lo que suena poco factible.
Sin embargo el tema es que la gente cada vez menos se cree los asuntos que nos jalan.
No creímos lo de Cabañas y su ida al extranjero a rehabilitarse o lo de Paulette y que haya estado en una cama nueve días que nadie se de cuenta.
Perdemos credibilidad pero perdemos memoria.
Con toda tranquilidad nos hacen olvidar las cosas.
Un caso como el de Texmelucan le hubiera costado la chamba a varios, pero ya ni quien pida cuentas a un Pemex cada vez venido a menos. Al San Juanico de 1984 o la tragedia del sector Reforma de 22 de abril Guadalajara de 1992, tal vez les faltó un secuestrador liberado o un nuevo escándalo.
No sé si haya aquí un Pinky y Cerebro capaces de dominar el mundo, pero como que cada vez empiezan a volverse más inverosímiles todos el tema de la influenza maldita o la toma del SME, que resurgió de las cenizas y con todo y Toma de Nota.
Pero me cuesta trabajo también que haya esa orden: para que se olviden de Texmelucan hay que decirle a Diego que ya salga.
Pero por encima de complós o histerias colecticas o manipulación de masas, lo cierto es que hemos cambiado el clásico humor mexicano a las desgracias, por el sarcasmo, la burla y el desdén.
Con casualidades tan remotas o maquinaciones tan bien preparadas, hemos perdido la capacidad de asombro.
Jamás culparé al cartero (los Medios) pero sí debemos de hacer un análisis de que papel jugamos en esta Dimensión Desconocida.
No solo pasan cosas raras sino que las damos por reales y creemos que la gente se chupa el dedo.
Las simples preguntas no se contestan.
Se puede disparar a alguien en un baño…
Puede haber un cadáver que no se pudra en una cama…
Puede un secuestrado tener tiempo para teñirse las cejas antes de congratularse por su libertad…
Puede matarse impunemente a una persona frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, uno de los estados más violentos del mundo, y no pasa nada…
O le rezan a otro santo para que las casualidades se crean o cambian de estrategia.
Ya va siendo hora que este país tenga una certeza.
Y mientras todo eso ocurre, nuestros mandatarios se llevan jugosos aguinaldos que insultan la inteligencia.
Tal vez sea hora de cambiar las prioridades.
Lo dije en las conferencias de este año: ¡Ya me toca! los distractores de las bodas gay y los osos bipolares, tienen que convertirse en acciones propias del ciudadano comprometido.
Este capítulo largo de la Dimensión Desconocida que ni a Rod Serling se le hubiera ocurrido, ya me aburrió.