El 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, algunos medios acostumbran poner notas de broma, lo cual respeto, aunque en esencia no estoy del todo de acuerdo, pero ya es como una tradición y como tal se presta al juego.
Sin embargo por solidaridad con lo acontecido este año (y anteriores) he optado por dar cuenta no de las bromas características, sino de lo que sí son los Santos Inocentes de hoy:
Los que creen las cifras de Calderón, sobre todo los que pregonan las cifras de empleo.
Los que creen que vamos ganando la guerra de Calderón contra el narcotráfico y que los golpes a unos cuantos capos justifican 30 y tantas mil muertes.
Los que creen que alguna vez el Atlas será campeón.
Los que creen que cuando llegue Peña Nieto a la presidencia, el país solucionará sus problemas.
Los que creen todavía que en las elecciones del 2006 no hubo fraude.
Los que creen que nuestro petróleo es la principal fuente de ingresos.
Los que creen que alguna vez ganaremos la Copa del Mundo en futbol.
Los que creen que alguna vez acabaremos con la corrupción, opacidad, clandestinidad, informalidad, piratería.
Los que creen que Jalisco es de las entidades con mayor desarrollo.
Los que creen que los Juegos Panamericanos serán de gran ayuda para todos.
Los que creen que las manifestaciones de la UdeG presionaron al gobierno de Jalisco.
Los que creen en Juan Sandoval.
Los que creen que Obama está preocupado por la reforma migratoria.
Los que creen que como México no hay dos.
Los que creen que no es verdad que la ZM Guadalajara está más contaminada que el DF.
Los que creen en el cambio climático.
Los que (como yo) creen que con un reportaje podemos cambiar el mundo.
Benditos sean esos creyente, los verdaderos Santos Inocentes.