Felipe contra Goliat
sábado, 25 de junio de 2011 - 05:05 p.m.

El nuevo comparativo –ya antes lo hizo con Churchill- que el propio Calderón se hizo de sí mismo en sus monólogos con Javier Sicilia y demás víctimas de su guerra, es un ejemplo de que no sabe de qué habla.

Primero, Calderón, en su tono de mártir, mencionó que si tuviera “solo piedras”, así combatiría a los criminales, dando como referencia al “Rey David”. Como bien apuntó el teólogo, periodista y escritor, Manuel Hernández Gómez, en su colaboración de todos los viernes en Central Noticias (7 a 9 AM ochotv Telecable), en el momento que David venció a Goliat, no era Rey, más bien un súbdito de su hermano Saúl, que era el Monarca.

Pero ya que Calderón se volvió a comparar con un Gran Personaje de la historia, sería bueno revisar qué sí hizo David y que no ha hecho el Presidente:

Factor sorpresa. David no anunció que vencería a Goliat y cuando éste vio a un bajo y debilucho oponente, lo despreció.

Atacó por lo más débil. David no combatió contra la fuerza de Goliat, sino con su debilidad –en este caso, las piernas-.

Amenazas. David aprovechó lo que tenía, las piedras, porque sabía cómo usarlas y ahí era efectivo.

Diálogo. Previo a todo esto, hubo intentos de paz con los filisteos, que no dieron resultado.

Estrategia. Lo que hizo David fue una estrategia y reforzó su astucia con habilidad. Si te vas a enfrentar a alguien más grande, hazlo con tus fuerzas no las del oponente.

La Biblia en su historia de David lo que nos dice es que la inteligencia supera la fuerza.

Y es precisamente esto lo que no ha hecho Calderón.

Sicilia lo reforzó cuando aclaró que no solo los malos están afuera.

En cualquier guerra (uno a uno/muchos contra muchos) hay que ver tres aspectos al menos:

Qué tengo (David tenía habilidad de manejas las hondas con piedras).

Contra quién (Goliat tenía su fuerza y su tamaño).

Cómo (en la historia de David, astucia contra brutalidad).

Baste revisar cómo le hicieron los mexicanos de otras épocas para ganar algunas batallas: la de la Noche Triste, el Álamo, la de Puebla, para conocer lo que es una estrategia militar.

Nuestros héroes patrios han carecido de ello. Ni los aztecas, ni Hidalgo, ni Zapata o Villa, fueron bueno en eso.

La historia de México carece de victorias porque no somos un pueblo guerrero.

Hoy -25 junio 2011- hay una mujer en un hospital de Guadalajara, en estado estable después de ser herida por una granada.

Esa historia –herida de granada- puede ser común en algunas zonas bélicas, pero no en nuestro territorio que compartimos.

Y esa es precisamente la queja de quienes hemos insistido en la falta de estrategia, que no significa dejar que narcos hagan de las suyas.

Que esta guerra de Calderón alcance a la población civil (una mujer que está en el lugar equivocado a la hora equivocada) es lo que nos tiene más que preocupados.

Esa mujer herida de granada no aparecerá en las estadísticas: ni está muerta –afortunadamente- ni desaparecida. No estará en esa cifra de 40 mil muertos y al menos 10 mil desaparecidos. Y todo eso en un sexenio que lleva 4 años y medio.

Si Calderón hubiera aprendido de David, no hubiera atacado fuerza contra fuerza, no hubiera anunciado su guerra y no hubiera empezado con los enemigos de afuera.

Cuatro años y medio después se da cuenta de que las armas entran al país sin control, entonces debió reforzar las aduanas.

Cuatro años y medio después se da cuenta que se enlistan jóvenes en el bando criminal (se mención a una cifra de 23 mil), entonces debió apuntalar la falta de escuelas y el aumento de rechazados, aunque sus cifras le digan que “nunca en la historia” se ha apoyado tanto la educación media y superior.

Cuatro años y medio después se da cuenta que muchas víctimas –principalmente civiles- no reciben la atención necesaria por instituciones que arrastran irregularidad, de ahí que debiera iniciar con ordenar esas instituciones.

Curiosamente los comparativos de Calderón tienen imprecisiones históricas. Tanto Churchill como David, después de sus triunfos, fueron derrotados. Churchill y David después de ganar fueron despreciados por sus propios pueblos.

Sí, con piedras se gana una batalla, solo que hay que saber cómo.

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