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lunes, 19 de diciembre de 2011 - 07:43 p.m.
“Nadie debe saberlo todo, no es bueno para la salud” (130).
“No voy a ser un idealista puro como mis padres. Voy a distinguir entre el mal menor y el bien mayor” (202).
“México es un país de fatalidades dinámicas” (62).
“Si no hay política sin bandidos, lo cierto es que tampoco hay sociedad sin pecados” (108).
Sobre PRI: “Solo los corruptos eran libres. Creamos una cultura de la ilegalidad” (28).
“Todo buen mexicano trabaja por usted. Porque si al Presidente le va bien, le va bien a México…Los mexicanos no saben gobernarse a sí mismos” (91).
De la misma página: “Más vale empezar con dictadura para que degenere en dictablanda”.
“…un Presidente entrante en el régimen del PRI resurrecto de hace catorce años (2006) tenía que agraviar a parientes y amigos del jede de Estado saliente para darle gusto a la opinión y crédito a la ilusión de un nuevo amanecer” (57).
“Si fuese político, los traicionaría a todos” (153).
Del Presidente a una mujer /María del Rosario Galván: “Yo respeto sus caprichitos. Tiene derecho a pedirme lo que quiera…Legué hasta donde usted prometió” (195).
“¿Quién es realmente guapo a la hora de desnudar su alma y confrontar la verdad, su secreto, su transgresión?” (217).
De las últimas páginas: “Tenemos que encontrar la fisura de (El Presidente). La herida por donde sangra. Su secreto más vergonzoso y vergonzante. No creo que tengamos otro recurso para vencerlo” (233)
Todo lo anterior es una fragmentación textual del libro “La Silla del Águila” de CARLOS FUENTES, no de Enrique Krauze, como resbaló el candidato Enrique Peña Nieto en la FIL.
La paginación está entre paréntesis y es de la versión electrónica. El libro ya calificado para algunos como maldito, se publicó en 2003, con Fox encumbrado en el poder, antes de la polémica de 2006 y del periodo Calderón. La novela trata la historia de México en 2020 en pleno proceso electoral, con una advertencia de la no muerte del PRI, como se vislumbraba en 2002, año en que se escribió.
Las sentencias citadas dan una referencia: el problema no es que no lo haya leído o confundido, sino, por el contrario, que sí lo haya hecho y, todavía más, que lo haya “marcado”.
Si es así, y se lo aprendió, entonces es una lectura que no presagia algo bueno. Las componendas, tranzas, trampas, acechanzas, que mueven un proceso electoral son explícitamente vigentes.
“La Silla del Águila” no es para una lectura sabatina o pasar el rato, es el compendio de cómo se genta una candidatura y una presidencia. Un México descalificado y desmoronado, donde ya no importa el qué, sino el cómo.
Advierte Fuentes: “…la Silla del Águila es nada más y nada menos que un asiento en la montaña rusa que llamamos La República Mexicana” (2).
Señala además: “…sin saber qué hacer con la democracia. De los aztecas al PRI, con esa pelota nunca hemos jugado aquí”.
De un análisis del libro de Felipe Alberto Vélez: “Las misivas que escriben los personajes de esta novela van desentrañando los misterios y las pasiones soterradas de los prohombres que tienen en sus manos el destino del país…Fuentes logra que su texto se lea como una novela de intriga donde los secretos de cada uno de estos personajes se van mostrando poco a poco”.
La obra es de lo menor de Fuentes y no está en la memoria colectiva intelectual. Hoy seguramente será más leída. Yo lo hice en su oportunidad, precisamente previo a una entrevista con el autor. La conclusión, según recuerdo que me dijo, tenía que ver con la esperanza de un México mejor.
Así que espero que los chistes de la semana no sean revertidos por una triste realidad.
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